Las entradas de leche y nata del exterior se han doblado en enero de este año, en comparación con el mismo mes del 2022, en tanto las importaciones de quesos fueron las más altas de un mes de enero en toda la serie histórica. Analizamos la situación del sector lácteo
El mercado lácteo está nervioso, sin una perspectiva clara de lo que pasará en los próximos meses. Tras cinco meses consecutivos de aumento de las entregas de leche a nivel de la UE, los precios comenzaron a descender a inicios de año, tras tocar techo en diciembre. Lo que suceda en los próximos meses dependerá de si el crecimiento de las entregas continúa siendo modesto y de si la demanda se mantiene fuerte. Es el escenario que ha dibujado estos días el Observatorio del Sector Lácteo europeo en una de sus reuniones plenarias.
El caso español comparte la incertidumbre general, pero con particularidades propias. En España, igual que en los países vecinos, Portugal y Francia, las entregas de leche se mantienen en descenso. Con los datos de enero y febrero, la producción española se sitúa un 2,1% por debajo de la del mismo periodo del 2022. Con menos oferta de leche en el campo, el sector ganadero razonaba estos días que no era comprensible el descenso del precio de la leche que proponen las industrias lácteas para los nuevos contratos con las granjas.
El problema es que industrias lácteas y cadenas de distribución están compensando la menor producción de leche en España con un significativo aumento de las importaciones de lácteos. En enero, entraron en España 25.300 toneladas de leche y nata (concentrada o sin concentrar). Son más del doble de las importadas en enero del 2022. Desde el fin de las cuotas en el 2015, solo un mes de enero, el del 2016, supera ese volumen de importaciones.
El aumento de las compras de quesos al exterior es un segundo factor a considerar, pues las importaciones de quesos en enero de este año, 26.117 toneladas, son las mayores de un mes de enero en toda la serie histórica, con un aumento de alrededor de 4.500 toneladas en relación al mismo mes del pasado año. El asunto es incluso más problemático que el aumento de las compras al exterior de leche y nata, si se tienen en cuenta los volúmenes en leche equivalente y otros aspectos, como la facilidad de transporte y distribución a los puntos de venta.
Así las cosas, las perspectivas del sector lácteo en España parecen ligadas a lo que vaya sucediendo en Europa. Analizamos el escenario que se presenta para los próximos meses.
A mayores, es previsible que aumenten los sacrificios de vacas y la consecuente reducción de la cabaña ganadera, pues hay sacrificios retrasados del 2022 y buenos precios de la carne de vacuno mayor.
En el otro lado de la balanza, este invierno hubo buen tiempo para la producción de pastos en Europa y los costes de alimentación evolucionan a la baja.
La previsión del Observartorio del Sector Lácteo europeo es que las entregas crezcan ligeramente en el primer semestre y bajen en el segundo, en especial en el último trimestre del año.
Los stocks europeos son normales en todos los productos lácteos industriales.
En el 2022, hubo un menor consumo de lácteos en el hogar, pero hay que tener en cuenta que el 2021 había estado marcado por los cierres de la hostelería y por un consumo anormalmente alto en el hogar.
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