Las nuevas tecnologías, que se están incorporando en los últimos años a las granjas más profesionalizadas, van aumentando sus posibilidades de manera progresiva. Alimentación de precisión, prealertas de partos o detección de cojeras son algunas de las posibilidades
Las innovaciones tecnológicas están permitiendo a cada paso un mayor control sobre todos los parámetros de salud, alimentación y producción de las vacas. Una red europea, 4D4F, que agrupa a ganaderos, técnicos y empresas del sector, ha compilado más de 100 sensores comerciales que se pueden encontrar en el mercado. Desde los ya utilizados hace años, como los podómetros de reproducción, hasta nuevas tecnologías que advierten de un inminente parto o que ayudan en la detección de cojeras, entre otros.
En la red 4D4F resumen la potencialidad de los sensores con un lema: “Vacas felices, ganaderos contentos y consumidores satisfechos”. Hay consenso también en que los sensores son una herramienta que puede ayudar a mejorar el manejo de los animales, pero no sustituyen a una correcta gestión de las explotaciones.
Hacemos un repaso por algunas de las gamas de sensores disponibles para ganaderías de leche con la ayuda de Aida Xercavins y Aranzazu Varvaró, técnicas del Instituto de Investigación y Tecnología Agroalimentarias (IRTA) de Cataluña, una de las entidades que participa en la red 4D4F.
“Hay una serie de tecnologías de sensores que en el vacuno de leche están muy implementadas, sobre todo podómetros de reproducción o herramientas para el control de la salud de la ubre, pero hay otros aspectos donde la implementación es menor” -explica Aida Xercavins-. “Por ejemplo, existen ya diversos sensores comerciales que emiten prealertas de parto en las vacas o tecnologías que ayudan en la detección de cojeras y que pueden ser muy interesantes para las granjas”, valora.
El proyecto 4D4F se organiza en 12 grupos de interés, que son los siguientes: Salud de la ubre, Cojeras, Nutrición, Reproducción, Actividad y comportamiento, Enfermedades metabólicas, Terneros y recría, Datos de ordeño, Gestión de datos, Manejo de los pastos, Instalaciones, y tecnologías para Cabras lecheras. Aunque la página web del proyecto está en inglés, se pueden encontrar en español artículos y guías de buenas prácticas para el uso de sensores para cada grupo de interés.
El avance de los sensores en el vacuno de leche, orientados a las granjas más profesionalizadas, dependerá de factores como el precio, las mejoras que aporten para la granja o su mayor o menor facilidad de implementación. Puede consultarse un listado de más de 100 sensores comerciales en el llamado almacén de tecnologías de la red 4D4F. Repasamos a continuación algunos de ellos.
Saber cuándo va a dar a luz una vaca es útil para llevarla a tiempo al corral de parto o para proporcionar asistencia inmediata al animal y a la cría recién nacida. En el mercado hay diferentes sensores que predicen el parto en base a aspectos como el movimiento de la cola, la temperatura corporal o incluso el propio inicio del parto por un sensor en el canal vaginal.
Así funciona, por ejemplo, el sensor de Moocall. El sensor cuenta con batería recargable que dura 30 días y puede ser reutilizable en otros animales.
El termómetro vaginal es expulsado en el inicio del parto, de forma que no interfiere en el proceso.
Otra posibilidad es el monitoreo diario de la temperatura de los animales, por ejemplo con el uso de bolos ruminales, de forma que advierte al personal de cualquier posible incidencia en la salud del animal.
Existen también tecnologías que combinan un sensor de movimiento de cola con la monitorización de la temperatura en el canal vaginal.
El desafío de detectar el ganado enfermo es una tarea clave para el personal de las granjas. La temperatura alta es típicamente uno de los primeros síntomas de la enfermedad respiratoria bovina y se manifiesta 24-72 horas antes de que se aprecien síntomas visuales, como la falta de apetito o la deshidratación. De este modo, monitorear continuamente la temperatura de las terneras puede ser un sistema sencillo para identificar el ganado que se puede encontrar en problemas.
Una herramienta para monitorear la temperatura de los animales es un crotal colocado en la oreja de la ternera, que mide la temperatura cada 15 minutos. Si el animal sobrepasa los 39,7 ºC durante un periodo de 6 horas, el sistema activa una alerta consistente en una luz led intermitente en el pendiente, que es visible desde unos 12 metros.
La recomendación de la casa fabricante es utilizar los crotales de temperatura a partir de las dos semanas de vida del animal y hasta que tiene alrededor de 2,5 meses de vida, pues es el periodo crítico en el desarrollo de las terneras. Los ensayos hechos en granjas comprobaron que el dispositivo permite reducir el uso de antibióticos, así como la tasa de mortalidad por enfermedad respiratoria bovina.
Esa mejora repercute además en un mayor crecimiento de los animales, aumentando su ganancia diaria de peso, y posibilita la anticipación de la fecha de parto.
Los podómetros, que son utilizados para monitorear los movimientos de los animales y avisar de celos y cojeras, pueden complementarse con una tecnología de cámaras con imágenes térmicas que permiten detectar el punto concreto de la lesión.
Un ensayo en una granja con la herramienta Cow Alert, que monitorea todos los movimientos de los animales, identificó 7 vacas con problemas. De esas, 5 no presentaban síntomas visibles de cojeras, pero el uso de cámaras térmicas de la empresa Miracle Tech permitió detectar que cuatro de ellas tenían problemas específicos en las pezuñas que precisaban de tratamiento. El ganadero reconoció que si no fuera por la cámara térmica, que permitió identificar el punto exacto de las lesiones, probablemente no le habría echado un segundo vistazo a esas vacas, en apariencia sanas.
La combinación de las dos tecnologías permitió mejorar el control de las cojeras en la granja. Otras posibilidades de futuro de las imágenes térmicas con las que se está experimentando abordan cuestiones como la detección del momento óptimo de inseminación o la identificación temprana de casos de mastitis.
Sensores de presión
Un segundo sistema que puede ayudar a mejorar la detección de las cojeras es un sensor de presión, si bien no está disponible todavía comercialmente. El sensor es una alfombrilla, colocada en un corredor por el que las vacas circulen al menos una vez al día, que analiza las huellas de cada animal (colocación, presión relativa de los cascos, etc.) y que advierte a la granja si detecta problemas de cojera.
La medición automática de la actividad de masticación y rumia se puede usar para detectar transtornos alimentarios y metabólicos. Entre los sensores que se están comercializando, figuran bolos ruminales, crotales y collares. Repasamos algunos de ellos.
El sistema, conectado a un software, está basado en la inteligencia artificial, pues aprende del comportamiento y de las pautas de actividad de cada vaca, de forma que se va autoajustando para mejorar su precisión.
Smartbow se puede conectar con la mayoría de programas de gestión de granjas, como Uniform Agri.
Un sistema similar es el de SCR, que monitorea la actividad y la rumia de los animales, produciendo alertas de celos y de salud.
La alimentación es el mayor costo en las granjas de leche y tiene una gran influencia en el rendimiento y salud de los animales. La alimentación de precisión, con la identificación de las vacas en tiempo real, permite alimentar a los animales individualmente.
Repasamos algunos sistemas de alimentación automática, de análisis de alimentación o de calificación automática de la condición corporal de los animales.
Los robos de alimentación permiten automatizar la alimentación de forraje, concentrado o de ambos a la vez. O también pueden simplemente acercar la comida y remezclarla.
Existen diversos sistemas de robots de alimentación ya en el mercado, bien por robots suspendidos o conducidos por railes en el suelo. Son herramientas que automatizan la alimentación de los animales, pues se encargan de pesarla, mezclarla y transportarla. Se pueden ver ejemplos como el de Hetwin o el Lely Vector.
Otra opción es el sistema de cadena sobre el pasillo de alimentación, consistente en una cinta transportadora combinada con una arrobadera que deja caer la ración a lo largo de todo el corredor.
Puede optarse por distribuir toda la alimentación de forma automática o sólo parte de ella, como un sistema automático de railes que distribuye pacas o bolos a través del corredor de alimentación. Las pacas o bolos de heno van suspendidas y el mecanismo se encarga de desenrollarlos.
En el pesebre, las vacas dominantes pueden desplazar a algunos de los animales y aumentar así su ingesta de concentrado. Eso puede tener efectos negativos tanto para esas vacas, que tienen mayor riesgo de engorde y de acidificación del rumen, como para los animales que consumen menos energía, que pueden así ver mermada su producción o retrasar su crecimiento.
Para solucionarlo, se pueden ubicar en distintos puntos del establo dispensadores individuales de concentrado, de forma que se elimine el concentrado de la ración del carro y se distribuya sólo por los dispensadores individuales.
Esos alimentadores identifican a cada vaca, equipada con un sensor en el cuello, y le proporcionan la cantidad de concentrado, que se determina en función de factores como la edad, producción o etapa de lactación. Además, el sistema divide la ración en diferentes tomas a lo largo del día para evitar la acidificación del rumen.
Hencol trabajó en un proyecto experimental a partir de su sistema automático de pesaje de ganado. El objetivo del sistema, orientado al ganado de vacuno de carne, es el de analizar el estado corporal de los animales y hacer pronósticos de crecimiento. En caso de desviaciones sobre lo esperado, el sistema genera alertas para advertir a la granja y optimizar la producción de carne.
Existen también experiencias de pesaje automático para vacuno de leche que monitorean las tendencias de pérdida o aumento de peso de cada animal. Esta herramienta es una pasarela con sensores que se coloca en un pasillo de circulación de los animales. Combinada con la identificación de cada vaca, mide el peso del animal cada vez que pasa.
Es una herramienta que se suele usar a nivel de grupo y son populares en pastoreo para gestionar la planificación del pasto y valorar la necesidad de cantidades adicionales de forraje o concentrado.
Más eficaz que el peso, en el que influyen factores como la leche, comida y agua, puede ser la medición de la condición corporal del animal. Delaval desarrolló un sistema con cámara, que se puede añadir a sus robots de ordeño para puntuar la condición corporal de los animales. En caso de que la condición corporal baje de un determinado nivel, el sistema envía una alerta.
Lo habitual es que las muestras de forraje sean enviadas a un laboratorio para su análisis, pero la tecnología NIR (estrectoscopia con infrarrojo cercano) permite analizar el forraje en tiempo real en la granja, lo que ayuda a optimizar la ración del rebaño. Ya existen en el mercado autocarros mezcladores que incorporan la tecnología NIR.
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