La expansión de la enfermedad en algunas comarcas ganaderas es motivo de preocupación en el campo, pues las granjas no pueden parar la actividad. Consultamos con la Asociación Galega de Cooperativas los pasos que se recomiendan seguir ante posibles positivos
¿Cómo es posible mantener la actividad de las granjas y cumplir con las obligaciones de aislamiento cuando se detectan casos positivos en una ganadería?. Es una cuestión que preocupa en el campo, pues más allá de las medidas preventivas frente al coronavirus, no existe un protocolo oficial sobre cómo proceder. Las ganaderías lógicamente tienen que seguir ordeñando y alimentando a los animales.
En las granjas de mayor tamaño, con varias personas socias y/o empleados, es posible que una parte del personal se pueda hacer cargo de todo el trabajo, siguiendo protocolos como los aconsejados en otros países, como Estados Unidos, pero en las ganaderías familiares, la situación se complica. Consultamos con Higinio Mougán, director gerente de la Asociación Galega de Cooperativas (Agaca), las recomendaciones que se le están transmitiendo a las granjas socias desde las cooperativas.
“Lo primero es avisar a las autoridades sanitarias de que hay un caso positivo ligado a una explotación ganadera. No hay otra opción” -valora Higinio-. “Las autoridades sanitarias tendrán que tomar la decisión que corresponda en función de cómo se genere ese positivo”.
En la hipótesis de que se trate de un caso leve y la persona positiva o algún contacto familiar próximo puedan seguir atendiendo a la granja, desde Agaca entienden que es posible y necesario mantener la atención a la ganadería. “Si se trata de una granja familiar, de haber un positivo la familia entera estaría afectada por una cuarentena, por lo que tendrían que aislarse dentro de lo posible y circunscribir su trabajo al ámbito de la explotación, evitando las salidas salvo casos imprescindibles, en los que tendrían que ir con todas las protecciones”.
De manera paralela, la granja afectada por un positivo tiene que avisar a las personas o servicios con los que tenga trato cotidiano para indicarles que eviten la visita a la explotación durante el periodo de aislamiento o cuarentena.
Dado que habrá servicios que tengan que seguir acudiendo a la granja durante ese periodo, como el de recogida de leche, conviene también hacer una limpieza en profundidad de la ganadería, en especial de las zonas a las que van a acudir las visitas, como la lechería. Se evitará además estar presente en la granja durante el proceso de recogida de la leche.
Esas son las recomendaciones que se manejan desde las cooperativas, si bien no se trata de un protocolo oficial. Preguntado Higinio sobre si Sanidad estaría de acuerdo con estas medidas, el director de Agaca apunta que no queda otra alternativa. “Estamos concienciados de que hay que tomar todas las medidas preventivas necesarias, como la cuarentena, pero las granjas tienen que seguir operando, aunque sólo sea por una cuestión de bienestar animal y para evitar problemas sanitarios”, subraya el director de Agaca.
Casos graves
El peor escenario posible se daría en caso de que la persona que lleva una granja no pueda atenderla por estar en una fase grave de la enfermedad. “Las cooperativas saben que ahí tenemos un problema y no hay soluciones magistrales. Es cierto que hay cooperativas que tienen servicios de sustitución que puntualmente pueden prestar atención a una granja, pero normalmente son servicios que tienen su calendario de trabajo programado y lo normal es que no tengan tiempo para atender este tipo de imprevistos”, incide Higinio Mougán.
“Para un periodo de una semana o 15 días, siempre se pueden buscar soluciones, bien sea un vecino o amistades, ya que el campo suele caracterizarse por su solidaridad, pero es cierto que tendríamos un problema”, reconoce.
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